Comunicación oral presentada al XIII Congreso Nacional y VIII Internacional de Historia de la Enfermería. [Madrid (España). 22 al 24 de noviembre de 2012]: “La reacción de los colegios oficiales españoles de practicantes a la creación de la enfermera titulada en 1927”. Autor: Manuel Ángel Calvo-Calvo

Resumen

Introducción: La relación entre practicantes y enfermeras fue conflictiva desde que el 15 de mayo de 1915 se crearon los estudios de enfermera, pues los practicantes mostraron su rechazo a la nueva figura de la enfermera. La Real Orden de 24 de febrero de 1927, publicada al día siguiente en la Gaceta de Madrid nº 140 –antiguo Boletín Oficial del estado-, afectaba a la titulación de enfermera y por ende, a los practicantes. Por ello, el objetivo de este trabajo fue conocer la reacción de los colegios oficiales de Practicantes en Medicina y Cirugía a la Real orden de 24 de febrero de 1927 del Gobierno de España, que exigía el título oficial de enfermera para poder ejercer como tal.

Metodología: se realizó una búsqueda de las revistas de los colegios de Practicantes de España existentes en la fecha de publicación de la Real orden fuentes hemerográficas en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica (BVPH) a través de Internet (http://prensahistorica.mcu.es/es/consulta/busqueda.cmd) y presencialmente en la Hemeroteca Municipal de Sevilla. Con esos criterios, en la BVPH se encontraron ejemplares de las revistas mensuales El Practicante Salmantino y El Practicante Toledano. De la primera revista se seleccionaron textos del ejemplar nº 15 de marzo de 1927, y de la segunda revista, textos de los números 69, 70 y 71 correspondientes a los meses de marzo, abril y mayo de 1927. De esos textos seleccionados se realizó un análisis de contenido de carácter descriptivo e inferencial.

Resultados y discusión: La Real orden de 24 de febrero de 1927, obligaba a todas las enfermeras a poseer el título oficial para poder ejercer como tal en cualquier institución sanitaria. Los practicantes entienden que en ese momento surge oficialmente la enfermera titulada y profesional porque esa Real orden crea “definitivamente el cuerpo (de enfermeras), le da carácter oficial y las llama tituladas” y además las facultaba para hacer todo lo que hacían los practicantes menos asistir partos, lo cual era una amenaza laboral y profesional para los practicantes, por una supuesta competencia desleal. Para impedir que esa “competencia” e “intrusismo” de las enfermeras quedara legalizada por la Real orden, la Federación Nacional de Colegios de Practicantes (FNCP), que representaba a los “más de seis mil practicantes” existentes entonces en España, reaccionó contra esa orden publicando circulares informativas en las revistas de los colegios provinciales de Practicantes de España. Ellos pedían que se derogase la Real orden o, en su defecto, que al crearse la carrera oficial de enfermera se puntualice con exactitud el límite de sus atribuciones, y que estas atribuciones no se confundan con las que están asignadas a la carrera de Practicante, por el temor de que la creación de la enfermera titulada pudiera determinar un dualismo profesional, en el que el practicante habría de compartir con la nueva profesional su campo de actuación. Justificaban que la consecuencia de ese dualismo o asunción por las enfermeras de las funciones de los practicantes, fuese la desaparición de la carrera de practicante porque éste debía cursar tres años de grado Elemental de Bachiller, y dos de Facultad y para igual funciones la enfermera accedían a su título simplemente con un certificado de aptitud a un examen ante un Tribunal. Otra de las razones de rechazo de los practicantes a la figura de la enfermera titulada fue el creer innecesario la implantación de la nueva profesión sanitaria pues para la función auxiliar del médico existía en España una carrera de orden secundario y oficialmente titulada por la Universidad, que es la de Practicante de Medicina y Cirugía, y a ella podían acceder las mujeres. Para los practicantes, ellos eran el auxiliar técnico y la enfermera el auxiliar mecánico, con la misión de ejecutar cuantos cuidados requiera el paciente, quedando reservada para ellos la asistencia técnica auxiliar al médico. Además, para mostrar la oposición de los practicantes a la Real orden, la FNCP pidió que los colegios provinciales y todos los practicantes individualmente remitiesen telegramas al presidente del Gobierno y ministros de Gobernación e Instrucción Pública, envío que debió ser masivo según nota informativa del Ministerio de Instrucción Pública. Los médicos, también reaccionaron apoyando las pretensiones de los practicantes, mediante escritos de la Federación Nacional de Colegios de Médicos y de algunos médicos a título individual.

Conclusiones: Los practicantes de España, apoyados por los médicos, se opusieron a la Real orden de 24 de febrero de 1927, que entendían creaba definitivamente a la enfermera titulada, profesional y técnica, y le otorgaba casi las mismas funciones que los practicantes. Basaron su oposición por creer innecesaria a la enfermera al existir ya los practicantes, por generar un dualismo de funciones –enfermeras y practicantes con las mismas funciones-, y por la desproporción de gastos y facilidad para obtener uno y otro título. Para mostrar su oposición, reaccionaron con escritos en las revistas de sus colegios provinciales, entrevistas con ministros y envío masivo de telegramas a estos, pidiendo al Gobierno se derogase la Real Orden o en su defecto, se considerase a la enfermera como un auxiliar sanitario distinto del Practicante y de inferior conceptuación científica y categoría, quedando reducida a simple auxiliar “mecánico” o elemento auxiliar del médico cerca del enfermo, con la única misión de prestar cuidados y asistencia asidua y continuada a la cabecera del enfermo, y ejecutar las prescripciones facultativas de carácter secundario, quedando reservada para los practicantes la “asistencia técnica auxiliar” al médico, y las visitas al enfermo solo para ejecutar las prescripciones médicas. Para resolver este conflicto, los practicantes propusieron la creación de un único auxiliar de la función médica refundiendo a las enfermeras, matronas y practicantes en una sola figura que se denominaría Auxiliar de Medicina y Cirugía.

Trabajo completo publicado en el libro de actas de dicho congreso:

Calvo-Calvo Manuel Ángel. La reacción de los colegios oficiales de practicantes a la creación de la enfermera titulada en 1927. En: Álvarez Nebreda, Carlos; Hernández Martín, Francisca J, editores. El asociacionismo en la enfermería y su influencia en el desarrollo de la profesión: 150 años de historia del Colegio de Enfermeras de Madrid (1862-2012). Madrid: Colegio Oficial de Enfermería de Madrid; 2013. p. 383-389. ISBN 978-84-695-7028-9
Enlace al texto completo:
https://www.researchgate.net/publication/241190803_La_reaccin_de_los_colegios_oficiales_de_practicantes_a_la_creacin_de_la_enfermera_titulada_en_1927
Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: